Terça-feira, 25 de Setembro de 2018
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1005
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CADERNO DA CIDADANIA > REPÓRTERES SEM FRONTEIRAS

53 jornalistas assassinados em 2004

18/01/2005 na edição 312

En 2004, mataron al menos a 53 profesionales de la información, en el ejercicio de sus funciones o por expresar sus opiniones. La cifra no había sido tan elevada desde 1995. 15 colaboradores de los medios de comunicación (‘guías’, chóferes, traductores, técnicos, agentes de seguridad, etc.) también encontraron la muerte durante el año.

En 2004:

** 53 periodistas muertos

** 15 colaboradores de los medios de comunicación muertos

** al menos 907 detenidos

** al menos 1.146 agredidos o amenazados

** al menos 622 medios de comunicación censurados

A título comparativo, en 2003:

** 40 periodistas muertos

** 2 colaboradores de los medios de comunicación muertos

** al menos 766 detenidos

** al menos 1 460 agredidos o amenazados

** al menos 501 medios de comunicación censurados

A fecha 1 de enero de 2005:

** 107 periodistas encarcelados en el mundo

** 70 ciberdisidentes encarcelados en el mundo

Por segundo año consecutivo, Irak es el país más peligroso del mundo para los periodistas. En 2004 mataron a 19 reporteros y 12 colaboradores de los medios. Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí fueron la primera causa de mortalidad, para los profesionales de la información. Pero también el ejército norteamericano es responsable de la muerte de cuatro periodistas y colaboradores de los medios. Alí Al-Khatib y Alí Abdel Aziz, del canal por satélite Al-Arabiya, fueron víctimas de disparos cerca de un control norteamericano, el 18 de marzo. Diez días más tarde, el ejército norteamericano reconoció ser responsable de su muerte, calificando los disparos de ‘accidentales’. Assad Kadhim y Hussein Saleh, dos empleados del canal Al-Iraqiya, también sucumbieron a unos disparos norteamericanos, el 19 de abril.

Periodistas muertos en 2004

** Arabia Saudí – 1

** Autoridad Palestina – 1

** Bangladesh – 4

** Brasil – 2

** Colombia – 1

** Gambia – 1

** Haití – 1

** India – 1

** Irak – 19

** México – 3

** Nepal – 2

** Nicaragua – 2

** Pakistán – 1

** Perú – 2

** Filipinas – 6

** República Dominicana – 1

** Rusia – 2

** Serbia-Montenegro – 1

** Sri Lanka – 2

Aparte de los riesgos propios de las zonas de conflicto, las causas de la mayor parte de los asesinatos de periodistas son algunos artículos denunciando la corrupción y las investigaciones sobre grupos criminales.

En Asia, y especialmente en Filipinas (6 muertos) o en Bangladesh (4 muertos), a algunos profesionales de la prensa les han matado simplemente porque investigaban sobre temas delicados (corrupción, tráfico de droga, mafias, etc.). A principios de diciembre, la prensa filipina publicó un editorial conjunto: ‘Recordaremos 2004 como un año de infamia. (…) Con cada asesinato de un periodista, de un juez, de un ecologista, de un denunciante de la corrupción o de un militante de los derechos humanos, es la democracia quien sigue muriendo un poco más’.

El asesinato de Deyda Hydara, en el mes de diciembre en Gambia, vino a recordar tristemente que el continente africano no queda al margen de esa violencia.

La nueva mafia del secuestro

En Irak, los grupos islamistas secuestraron en 2004 al menos a doce reporteros, extranjeros y nacionales. Solamente una de esas tomas de rehenes terminó de forma trágica. El reportero italiano Enzo Baldoni, de 56 años, que trabajaba como independiente para el semanario italiano Diario, fue ejecutado a finales de agosto por el Ejército Islámico de Irak. Le secuestraron el 24 de agosto, cuando intentaba llegar a la asediada ciudad santa de Nayaf. En una cassette de vídeo emitida por el canal Al-Jazira, el grupo daba a Roma un ultimatum de 48 horas, para que retirara a sus tropas de Irak. La familia de Enzo Baldoni, y algunos miembros de la oposición, acusaron al gobierno italiano de no haber hecho todo lo que estaba en sus manos para salvarle.

En cambio, tras cuatro meses detenidos, los dos periodistas franceses Christian Chesnot y Georges Malbrunot pudieron volver a sus domicilios, sanos y salvos, el 21 de diciembre. Ambos fueron detenidos, en compañía de su guía e intérprete Mohammed Al-Joundi, el 20 de agosto cuando iban a hacer un reportaje a Nayaf. Algunos días más tarde, el Ejército Islámico de Irak reivindicó el secuestro y reclamó la derogación de la ley francesa sobre la exhibición de signos religiosos en la escuela. Rápidamente se puso en marcha una movilización diplomática y mediática sin precedente. El 11 de noviembre, Mohammed Al-Joundi aparecía libre en la ciudad de Faluya. Georges Malbrunot, de 41 años, es periodista independiente del diario francés Le Figaro, Ouest-France et RTL ; Christian Chesnot, de 38 años, es colaborador habitual de RFI y Radio France.

Por otra parte, siguen dándose por desaparecidos dos camarógrafos, el francés Fred Nérac, del canal británico ITN, desde el 22 de marzo de 2003, y el iraquí Isam Hadi Muhsin Al-Shumary, desde el 15 de agosto de 2004.

En Costa de Marfil se da por desaparecido al periodista franco-canadiense Guy-André Kieffer, desde el 16 de abril de 2004. Fue visto por última vez hacia las 13 horas en un centro comercial de la capital. De 54 años de edad, casado y padre de dos hijos, el periodista colaboraba en La Lettre du Continent y varios periódicos marfileños. El juez de instrucción francés Patrick Ramaël examinó, en octubre de 2004, a Michel Legré, cuñado de la señora Simone Gbagbo, la esposa del Presidente y última persona que vió a Guy-André Kieffer antes de su desaparición, por ‘rapto y secuestro’.

En Nepal, los maoístas secuestraron a cuatro periodistas. Dhana Rokka Magar está en sus manos desde agosto de 2002.

Un Oriente Medio paralizado por al conflicto iraquí

La situación de la libertad de prensa en Oriente Medio sigue siendo particularmente precaria. En Siria y en Arabia Saudí, las autoridades continúan impidiendo por todos los medios la emergencia de una prensa libre e independiente. En esos países está generalizada la autocensura, y son muchos los temas tabúes. Irán detiene y encarcela con toda la fuerza de que dispone a periodistas y ciberdisidentes (una treintena de ellos se vieron privados de la libertad en 2004). La justicia, en manos de los conservadores, prosigue su empresa de demolición de la prensa de oposición. La inestabilidad política en los Territorios palestinos también tuvo repercusiones en la prensa: en Gaza, un periodista fue asesinado y muchos otros agredidos.

En cambio, se produjeron menos atentados a la libertad de prensa en Israel y en Líbano.

En el Maghreb todavía no está garantizada la libertad de prensa. La multiplicación de arrestos de periodistas en Argelia (22 casos) ; el número, todavía importante, de procedimientos contra medios de comunicación en Marruecos y el control cada vez más estricto que las autoridades tunecinas hacen de la información, son otros tantos obstáculos a franquear para que en la región se instaure una real libertad de expresión.

Asia siempre a la zaga

En el Este de Asia se encuentran los países menos abiertos del planeta a la libertad de expresión. Corea del Norte, Birmania, China, Vietnam y Laos forman parte de las naciones más liberticidas, en la materia. En Pyongyang, el periodismo está enrolado al servicio del culto a la personalidad de Kim Jong-il. Decenas de periodistas han sido ‘reeducados’ en los campos, por faltas profesionales frecuentemente menores.

China (26 periodistas encarcelados) y Birmania (12) son las mayores prisiones del continente. En Pekín, a pesar de la explosión del número de publicaciones y medios audiovisuales, el Partido Comunista no cesa de recordar con brutalidad cuales son los límites que no se pueden rebasar. La prensa extranjera continúa estando estrechamente controlada.

En las Maldivas, en 2004 se abatió sobre los periodistas una oleada de represión brutal.

La violencia física todavía está muy presente en el continente. En Nepal y en Bangladesh, son diarios los ataques contra periodistas. Es responsable el Estado, pero también algunos grupos políticos y las mafias. En India y en Indonesia las agresiones, menos numerosas, no consiguen impedir que la prensa independiente se afirme.

Una situación contrastada en Europa

Si los miembros de la Unión Europea, incluidos los diez recientemente incorporados, se muestran respetuosos con la libertad de prensa, la situación es radicalmente distinta en algunas de las repúblicas de la ex URSS, y en Asia central.

En Rusia, el control total que el Kremil ejerce sobre las televisiones nacionales quedó de manifiesto, de manera flagrante, en la sesgada cobertura de la trágica toma de rehenes en Beslán, en Osetia del Norte. En aquella ocasión, a muchos periodistas rusos y extranjeros les impidieron trabajar, y la censura sobre Chechenia se extendió a las repúblicas vecinas. El corresponsal de la Agencia France-Presse en la región continúa dándose por desaparecido, mientras que han matado a dos periodistas, entre ellos al redactor jefe de la revista norteamericana Forbes, asesinado en Moscú en el verano.

En Ucrania, las elecciones presidenciales de octubre de 2004 fueron una ocasión para múltiples violaciones de la libertad de prensa. Censuraron a algunos periodistas cercanos a la oposición, así como a determinados medios de comunicación extranjeros. Por otra parte, el número de agresiones fue muy elevado, y todavía siguen disfrutando de total impunidad los responsables de los asesinatos de periodistas, entre ellos el de Géorgiy Gongadze.

En Bielorrusia, como el presidente Alexandre Loukachenko no tolera ninguna crítica, metódicamente se han ido poniendo en práctica todos los medios para reducir al silencio las escasas voces discordantes. Cuando se acercaban las elecciones legislativas y el referendum del 17 de octubre, el Ministro de Información, con falaces pretextos administrativos, cerro o suspendió una decena de periódicos independientes. Se ha cerrado la investigación sobre la desaparición, en 2000, del periodista de oposición Dmitri Zavadski, cuando no ofrece ninguna duda la implicación de las más altas autoridades en el drama

En Uzbekistán, la condena de un periodista y defensor de los derechos humanos a una grave pena de cárcel por ‘homosexualidad’, es un ejemplo de la brutal represión del poder contra la prensa independiente, casi inexistente. En Azerbaiyán, los periodistas no pueden trabajar en condiciones satisfactorias, desde las elecciones presidenciales de 2003. En 2004 condenaron a cinco años de cárcel a un periodista de la oposición.

Finalmente, los destacables progresos efectuados por Turquía en el plano legislativo, en la perspectiva de su adhesión a la Unión Europea, todavía no se han traducido en la práctica en una mejora significativa de la libertad de prensa.

Recrudescencia de la violencia en el continente americano

En América latina y central mataron a doce periodistas en 2004 (frente a los 7 de 2003). En México, Brasil y Perú, los asesinatos de periodistas han adquirido de nuevo una dimensión preocupante.

A pesar de las cuatro liberaciones a finales del año, entre ellas la del célebre poeta y disidente Raúl Rivero, Cuba sigue siendo, después de China, la mayor cárcel mundo para los periodistas (22 detenidos). En la isla es criminal, por definición, cualquier expresión relacionada con el régimen de Fidel Castro.

En cambio, en Colombia existe una auténtica pluralidad informativa. Pero los periodistas la pagan con su vida. A uno de ellos le mataron en 2004. Denunciar las exacciones de los grupos armados -paramilitares y guerrillas- y la corrupción de los políticos, sigue siendo un oficio peligroso, más que en ninguna otra parte del continente (medio centenar de periodistas se vieron amenazados o agredidos en 2004).

Desde la caída de Jean-Bertrand Aristide en enero de 2004, la situación ha mejorado en Haití. Pero, algunas dificultades en las provincias y los problemas recurrentes e inquietantes en los procedimientos relativos al asesinato de dos periodistas, Jean Dominique y Brignol Lindor, demuestran que todavía no se ha ganado la partida.

En América del Norte existe una real libertad de prensa. Sin embargo, varios problemas relativos a la protección del secreto de las fuentes han situado la cuestión en el centro de los debates de los medios de comunicación norteamericanos. A finales del año, Estados Unidos incluyó por primera vez a un canal de televisión (Al-Manar, el canal del Hezbollah chiíta libanés) en su lista de organizaciones terroristas, terminando así con su difusión en suelo norteamericano. Aunque no existe ninguna duda de que el canal emitió algunas manifestaciones antisemitas, la decisión del gobierno norteamericano de equiparar un medio de comunicación, sea el que sea, a un grupo terrorista, podría crear un peligroso precedente.

Dificultades de la prensa independiente en el continente africano

En Costa de Marfil, tanto en Abiyán (en el Sur) como en Bouaké (capitalde la zona controlada por las Forces nouvelles), los periodistas corren graves peligros todos los días para proseguir con su deber informativo (40 de ellos fueron amenazados o agredidos en 2004, nueve detenidos y 12 medios de comunicación censurados o saqueados).

En Eritrea, la situación es dramáticamente simple: ya no hay prensa privada, ni expresión libre, ni corresponsales extranjeros. 14 periodistas y directores de periódicos se encuentran en algún lugar, encarcelados en secreto, sin proceso.

En Zimbabue, el paisaje mediático apenas es mejor. Desde los repetidos ataques de las autoridades al Daily News, la prensa independiente ha quedado reducida a uno o dos semanarios, de tirada confidencial. Paralelamente, y cuando están previstas elecciones generales en 2005, el gobierno ha decidido pura y simplemente prohibir el acceso del principal partido de la oposición a los medios de comunicación del Estado.

En cambio, se constata una mejora de la situación de la libertad de prensa en varios países del continente. Así, en Sudáfrica, Benín, Cabo Verde, Namibia, Mauricio, Bostwana, Malí y Ghana, los periodistas trabajan en condiciones de libertad muy próximas a las de sus colegas europeos.

Finalmente, el paso de los años no parece tener ningún impacto sobre la impunidad que se mantiene en Burkina Faso. Seis años después del asesinato del periodista, el caso de Norbert Zongo está muy lejos de resolverse.

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