Quinta-feira, 21 de Setembro de 2017
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº958

CADERNO DA CIDADANIA > MÉXICO

Crime organizado quer amordaçar redes sociais

Por Salvador Camarena em 04/10/2011 na edição 662
Reproduzido do El País, 26/9/2011; título original: “El crimen organizado mexicano trata de amordazar a las redes sociales”; texto em espanhol; intertítulos do OI

El último mensaje en internet de quien se hacía llamar NenaDLaredo fue “Caceria d ratzzz si ven a donde korren esos Denuncienlos xfa!![con mayúsculas y abreviaturas en el original]”. Eso fue el jueves pasado. El viernes, la periodista María Elizabeth Macías Castro, como en realidad se llamaba la NenaDLaredo, de 39 años, desapareció. El sábado fue encontrada muerta, semidesnuda y decapitada en el monumento a Cristóbal Colón en Nuevo Laredo, en el Estado de Tamaulipas. Junto a sus restos había unos teclados de ordenador y un mensaje que, entre otras cosas, advertía: “Aquí estoy por mis reportes y los suyos”.

De confirmarse que este asesinato fue cometido por los grupos del crimen organizado, se constataría que la mordaza de terror que los cárteles criminales han impuesto en regiones enteras de México, logrando silenciar periódicos, radios y televisiones, están llegando a las webs y a las redes sociales, una esfera que hasta ahora escapaba a su control.

Macías era jefa de redacción en el diario Primera Hora, de Nuevo Laredo. El diario pertenece al alcalde de esa ciudad fronteriza con Tejas. Ninguno de los directivos de ese rotativo estuvo dispuesto a hacer comentarios. La noticia del asesinato de esta periodista no fue publicada por diversos diarios de esa región. Lo más lejos a lo que llegaron algunos medios fue a publicar que se había encontrado el cuerpo de una mujer asesinada.

Advertências assinadas

Además de su empleo en Primera Hora, Macías Castro participaba en Nuevo Laredo en Vivo, un portal online donde lo primero que llama la atención es que en su logotipo tiene imágenes de patrullas y elementos de la Policía Federal y de las Fuerzas Armadas. En el sitio web están destacados los teléfonos de las autoridades federales, en los que se pueden denunciar delitos. En homenaje a NenaDLaredo, ayer se puso en la cabecera de la web un crespón con la leyenda: “NenaDLaredo Q.E.P.D. 1972-2011. Siempre estarás presente”.

Nuevo Laredo en Vivo es un sitio que promueve la denuncia a través de foros de participación. NenaDLaredo moderaba algunos de ellos y publicaba cosas como: “Ayer la Sedena (Ejército mexicano) rescató seis secuestrados, quedando detenida una lacra. Seguimos denunciando. Graxxias por sus reportes.”

En la página se dan consejos para prevenir ser víctima de los delincuentes. En el número ocho sugieren: “Sé reservado. Cierra la boca en lugares públicos y no hables `de que la delincuencia te tiene hasta el copete!´… O de que `sabes dónde están los zetas´… De que `quieres hacer algo por parar la delincuencia´… No amigos… Ya no sabes a quién tienes al lado en el restaurante, en la misa, en el parque… Mejor resérvate tus comentarios y deja que las autoridades hagan su trabajo.”

El asesinato de Macías ocurre 10 días después de que también en Nuevo Laredo los cuerpos de dos jóvenes fueran colgados de un puente con mensajes que advertían que similar destino tendrían quienes usaran las redes sociales para denunciar a criminales. En ambos casos, las advertencias estaban firmadas por el grupo criminal de Los Zetas.

Silêncio obrigatório

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reprochó ayer al presidente, Felipe Calderón, su “falta de compromiso” ante este nuevo asesinato de un periodista en México. En un comunicado, el presidente de la SIP, Gonzalo Marroquín, expresó su frustración al recordar que hace un año el presidente les “aseguró que redoblaría esfuerzos para garantizar la seguridad de los reporteros y reimpulsaría una reforma para que los crímenes contra periodistas fueran delito federal”.

La situación de los periodistas en México es crítica. Tamaulipas, territorio disputado por diferentes cárteles, no es el único estado donde los medios de comunicación han reducido al mínimo su cobertura sobre el crimen organizado. En posición similar de obligado silencio están periodistas de Nuevo León, Coahuila, Durango, Michoacán y Veracruz. Ante ello, han surgido en webs, blogs y cuentas de Twitter donde los ciudadanos denuncian crímenes, algo que podría cambiar para mal tras el asesinato de NenaDLaredo.

***

México, um país perigoso para a imprensa

[El País # 26/9/2011]

Con el asesinato de María Elizabeth Macías, redactora jefe del diario Primera Hora de Nuevo Laredo, son ya 11 los periodistas asesinados en México en lo que va de año. La periodista había denunciado a miembros del crimen organizado a través de las redes sociales, según ha informado la fiscalía del Estado de Tamaulipas. El cadáver de la periodista, de 39 años de edad, apareció decapitado a primera hora del sábado en un barrio de Nuevo Laredo. En los alrededores, los agentes encontraron también un mensaje “atribuido al crimen organizado”.

Desde 2006, año en que se recrudeció la lucha entre carteles de la droga, 50 periodistas han sido asesinados en el país según los datos de la oficial pero autónoma Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). La mayoría de los asesinatos sigue sin esclarecerse y la situación de impunidad propicia más ataques, en medio de la ola generalizada de violencia que vive el país, que ha dejado más de 40.000 muertos desde que el presidente Felipe Calderón inició la guerra contra el narcotráfico tras asumir el poder en 2006.

Según datos de las organizaciones internacionales, México es el país de América más peligroso para la prensa y la libertad de expresión, y el segundo del mundo, después de Pakistán: en los últimos 11 años, 102 periodistas han sido asesinados.

Carlos Lauría, coordinador para las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, según sus siglas en inglés), afirmaba el pasado mes de junio que México vive una “crisis nacional” que amenaza su propia estabilidad política por los numerosos ataques a periodistas y medios de comunicación.

Possível conexão com o cartel

El pasado 31 de agosto aparecieron los cuerpos, desnudos y con señales de estrangulamiento, de las periodistas Rocío González Trápaga y Marcela Yarce Viveros en un parque público de Iztapalapa, al este de la capital mexicana. Yarce fue fundadora de Contralínea, una revista conocida por sus denuncias e investigaciones sobre corrupción, y actualmente era responsable de relaciones públicas de dicho medio. Por su parte, González, que fue reportera de televisión durante 20 años, escribía artículos como periodista independiente para varios medios impresos.

Humberto Millán, director del diario digital mexicano A Discusión fue encontrado muerto el pasado 25 agosto cerca del lugar donde había sido secuestrado un día antes por un grupo armado en Culiacán, al noroeste del país. El cadáver de Millán, de 53 años, fue localizado en un campo agrícola ubicado unos tres kilómetros al norte de esta localidad.

Otra víctima reciente del drama que viven los reporteros en México ha sido Yolanda Ordaz, del periódico Notiver, en el Estado de Veracruz, que cubría información policial desde hacía 20 años. La periodista había desaparecido el 24 de julio. Su cuerpo, decapitado, fue hallado a principios de agosto frente a la sede de otro periódico, lo que se ha interpretado como un mensaje contra la prensa. La fiscalía local señaló que su asesinato era ajeno “al ejercicio de la profesión” e insinuó un posible nexo de varios de sus colegas con el sanguinario cartel de Los Zetas.

“Eis o que ocorre com quem não entende”

Unas semanas antes, el 3 de julio, el reportero Ángel Castillo Corona y su hijo de 16 años murieron asesinados en la carretera México-Santiago-Chalma. La versión oficial atribuyó las muertes a un asalto, pero las organizaciones de periodistas afirman que los hechos están relacionados con el ejercicio de su profesión.

Otro conocido periodista de Notiver, el columnista Miguel Ángel López Velasco, de 55 años, que firmaba como Milo Vera, fue asesinado a la puerta de su casa en Veracruz junto a su esposa y a su hijo de 21 años, también reportero y fotógrafo de ese medio, el pasado mes de junio. El conocido columnista recibía amenazas desde hacía cuatro años. Tras romper la puerta de madera de la casa, el comando armado ingresó y acribilló al periodista, autor de la columna Va de nuez. La policía encontró más de 20 casquillos en el lugar de los hechos.

También en junio apareció asesinado en Huatabampo (Estado de Sonora) el reportero de El Diario del Yaqui y El Regional de Sonora Pablo Aurelio Ruelas.

El 31 de mayo fue hallado en Veracruz el cadáver de Noel López Olguín, reportero de Noticias de Acayucan y el diario La Verdad, que había sido secuestrado el 3 de marzo por ungrupo armado.

Valentín Valdés Espinosa, del diarioZócalo Saltillo del Estado de Coahuila, apareció asesinado el pasado 7 de enero, después de haber sido secuestrado y torturado, con una nota que advertía: “Esto les va a pasar a los que no entiendan.”

***

[Salvador Camarena é jornalista de El País]

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