Sábado, 20 de Julho de 2019
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1046
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Quando a ciência começa numa página de jornal

Por Carlos Castilho em 21/02/2016 na edição 890

“Tudo começou com um pedaço de jornal” assim começa Javier Salas o seu artigo sobre Genética. Nele conta a história de uma integrante do grupo Avós de Praça de Maio, que há trinta anos em Buenos Aires, procurou especialistas em reprodução humana, depois de ler uma reportagem sobre o novo teste de paternidade por análise de DNA.

O teste para reconhecer a ligação genética entre netos e avós ainda não existia, mas a sua necessidade foi captada pelos cientistas e três décadas depois o resultado impressiona:  117 pessoas crianças desaparecidas durante a ditadura militar já entregues à suas famílias biológicas.

É o que mostra o texto “La ciencia de las abuelas”, escrito por Javier Salas, no jornal espanhol El Pais, do qual reproduzimos dois parágrafos a seguir. ,

Todo empezó con un recorte de periódico, una pequeña noticia que decía que un hombre se sometería a un análisis para demostrar su paternidad. En ese momento, se encendió la bombilla en la cabeza de las Abuelas de la Plaza de Mayo, que llevaban años buscando la forma de probar que sus nietos robados eran hijos e hijas de sus hijas e hijos. En muchos casos, tenían pruebas circunstanciales, datos que coincidían, fotos, denuncias, parecidos… Pero nada definitivo que sirviera ante un juez o que pudiera darles la tranquilidad de que se trataba de su nieto. “¿Existe algo biológico?”, se preguntaban. La respuesta daría una gran oportunidad a la genética para reivindicarse después de un siglo de horrores cometidos con su ayuda.

Estos días se anunció a la nieta recuperada número 117, una mujer a la que se había arrebatado su identidad, un delito de lesa humanidad. Es la última buena noticia surgida del medio millar de nietos que las Abuelas vienen buscando desde que entre 1976 y 1983 la dictadura cívico-militar desapareciera a miles de personas y a los hijos de muchos represaliados, algunos de ellos nacidos durante el cautiverio de sus madres. La nieta 117ª, y la mayoría de los que le precedieron, se encontraron gracias al Banco Nacional de Datos Genéticos, creado por Raúl Alfonsín en 1987, donde reposa la información genética de las familias que buscan a sus criaturas robadas, ahora ya treintañeros. Pero cuando las Abuelas comenzaron su búsqueda la ciencia todavía no proporcionaba respuestas.

Ver texto completo em  http://elpais.com/m/elpais/2015/09/04/ciencia/1441363331_846341.html

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