Quarta-feira, 17 de Julho de 2019
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1046
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Se justifica o diploma de jornalismo no século 21?

Por Magno Fernandes dos Reis, de Comitán (México) em 30/06/2009 na edição 544

‘El individuo que abarca el bien general de una sociedad viene a ser el sujeto más distinguido de ella. Las luces que difunde lo sacan de las tinieblas o de la ilusión de aquellos que la ignorancia arrojó en el laberinto de la apatía, de la inepcia y del engaño. Nadie más útil que aquel que se destina a enseñar con evidencia los hechos del presente y a demostrar las sombras del futuro. Tal ha sido el trabajo de los redactores de las hojas públicas’ (Hipólito da Costa, 1808).

Manuel Buendía. Periodista asesinado en México en 30 de mayo de 1984. Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos.

A diferencia del escribano prehispánico, del crítico de arte o del periodista del siglo XIX, el periodista del siglo XXI mantiene una relación con el poder y los medios sociales que determina su texto. Lo que separa al periodista contemporáneo de sus antecesores no es el ‘diploma’, sino la institucionalización de las tareas del periodista. Uno de los rasgos del STF (Supremo Tribunal Federal de Brasil) es ocultar las prácticas económicas y políticas que lo constituyen como un espacio dedicado a crear y transmitir mensajes ideológicos. La reflexión a la que nos convoca la extinción del diploma para el ejercicio de la profesión de periodista en Brasil no puede ser más pertinente para nuestro entendimiento del presente: el periodista se siente sin rumbo. ¿Adonde conducirá el camino trazado para el periodista? Ningún diploma garantiza la ética, la honestidad y el compromiso del profesionista con la sociedad. La política y la información impresionan y revolucionan al mundo. Sin embargo, los efectos de esta política triunfadora son perversos.

Transformar a notícia em espetáculo

El periodismo se debilitó y los textos se distanciaran del lector y se homologaron. Ahora, el periodista se encuentra libre para negociar sus ideologías con el sistema. El periodista Manuel Buendía, asesinado en 1984, dije: hablar de ética entre nosotros, los periodistas, es como mencionar el cilindro: casi todos afirmarían que lo pueden tocar, pero no muchos se ofrecerían como voluntarios para cargar con él; privilegio es que nos lean los campesinos, los obreros, los estudiantes, las amas de casa y manifiesten interés en lo que hacemos. Privilegio es haber nacido en México y tener en las manos una oportunidad real de servicio. Privilegio es recibir la injuria del cacique, la amenaza y la calumnia como respuesta a una denuncia escrita, firmada y publicada.

El establecimiento de asesorías de prensa dedicadas a controlar la distribución de información provocó diversas consecuencias. Creó un espacio con la función de mediar las relaciones directas del periodista con los centros de poder. Esta asesoría de prensa, a su vez, se convirtió en la Fábrica de Espectáculos y Noticias normalizando la escritura y el discurso del periodista. Este centro de noticias dio a luz los productos específicos que alimentan las secciones de variedades. Lo que hoy define el lugar social del periodista en la sociedad no es el diploma, y sí, la espectacularización de la noticia. El periodista del siglo XXI, por ser ‘performatico’, sólo narra el momento de los hechos y el texto está enfocado a una lectura a corto plazo. La perversidad es la norma para el periodista contemporáneo porque la función del periodista es transformar la noticia en espectáculo para satisfacción inmediato del lector.

A desvalorização da profissão

Esta complacencia del lector reduce la calidad de la información que necesita tiempo para leer se y la aceptación de los sacrificios que esta lectura impone.

El presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Gilmar Mendes, argumenta la extinción del titulo de periodismo así: ‘Un excelente chef de cocina podría ser licenciado en una Facultad de Gastronomía, lo que no legitima exigir que la comida sea hecha por un profesional con diploma de curso superior. El Poder Público no puede restringir, de esta forma, la libertad profesional en el ámbito de la culinaria. De esto nadie tiene duda, lo que no aleja la posibilidad del ejercicio abusivo y anti ético de esta profesión, con riesgos inclusive para la salud y la vida de los consumidores.’ Esta justificación oculta las negociaciones para reducir las labores de investigación del periodista, o no están explícitos los motivos para la desvalorización de la profesión de periodista a favor de ciertas actividades y en perjuicio de otras. En cambio, sus medios de difusión se dedican a exaltar el aspecto cultural y humanista de la institución.

Cozinheiros e jornalistas

Herzog, Vladimir. Muerto en 1975. Medio para el que trabajaba: TV Cultura. El 25 de octubre del 1975, miembros del gobierno militar de Brasil le torturaron hasta la muerte después de haber sido acusado de conspiración. Los militares aseguraron que se había suicidado. Era director de informativos de su canal de televisión en São Paulo y había trabajado en la prensa escrita. Su muerte causó gran conmoción y despertó unas protestas que eventualmente traerían la democracia a Brasil. Había nacido en Yugoslavia, en 1946, y siendo niño se había trasladado a Brasil. También había trabajado para la BBC en Londres de 1964 a 1969. Tenía 38 años.

Por otro lado, no es correcto comparar al Supremo Tribunal Federal de Brasil con un programa televisivo popular (programa de auditorio del Ratinho, (SBT) o ventaneando en México) donde se favorecen proceso de conciliación garantizando la esperanza del telespectador por la visualización del éxito ajeno. ¿Se puede asesinar a un periodista aspirando a que el pueblo no crezca en la más absoluta de las miserias y tenga que soportar durante toda su vida un gobierno corrupto e incapaz? ¿Cuántos cocineros brasileños fueron asesinados por preparar una comida picante? ¿Cuántos periodistas brasileños fueron victimas del sistema político por escribir un texto picante?

O caos e a desordem

‘Yo me quejo, Tarumba, de estar sirviendo a la poesía y al diablo. Y a veces soy como mi hijo, que se orina en la cama y no puede moverse, y llora’ (Jaimes Sabines).

En mayo, empezaron ‘Las Jornadas de Análisis de las Artes Indígenas’ en la sede del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali), con cursos impartidos por los escritores Carlos Montemayor, Jesús Morales Bermúdez y Adelina Rosario. Este evento es una forma de valorar la lengua y la literatura indígena a través de la traducción de Tarumba, de Jaime Sabines en ch’ol, tsotsil y tseltal.

El modulo de artes plásticas (30 de julio a 1 de agosto) genera la pregunta: ¿Cómo se definen los diferentes tipos de pintura? Entre los criterios occidentales están la escuela o al movimiento a que el artista pertenece y la época en que vivió o la cultura del país en que creó su obra. Este criterio de evaluación del arte alía el talento al conocimiento erudito adquirido en las universidades o en los movimientos artísticos. En este contexto, ¿cual seria el papel de un arte producido por los descendientes de los mayas? El pintor maya utiliza el mural como medio para la reflexión sobre la vida. El objetivo de Celali – (sede San Cristóbal) en la realización de este evento es valorar al artista que esté fuera del contexto académico y teórico. La percepción de este siglo surge del caos y el desorden, que el artista indígena iguala y traduce como arte.

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Professor de jornalismo cultural e crítica de arte na Facultad de Periodismo Mariano N. Ruiz, em Comitán, Chiapas, México

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