Segunda-feira, 23 de Setembro de 2019
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1055
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Chateação 2.0

Por Daniel Verdú em 17/05/2011 na edição 642

Decidieron llamarlo debate por llamarlo de alguna manera. A Alberto Ruiz-Gallardón le pareció interesante hace unas semanas interpretar el signo de los tiempos y adaptarse a ellos. Así que propuso discutir con sus adversarios municipales en las redes sociales. Un segundo debate por televisión, tras el de guante blanco celebrado en Telemadrid el pasado día 9, era cosa del pasado. Pero claro, improvisar tiene estas cosas, y el encuentro entre los tres candidatos celebrado esta mañana en el portal de la agencia de noticias Europa Press ha sido una especie de entrevista digital a tres bandas, una yuxtaposición de ideas y propuestas por bloques temáticos que cada candidato ha lanzado cómodamente sentado desde su despacho y asesorado (si le apetecía) por su gente de confianza, por si en algo se quedaba en blanco. En suma, una celebración de la nada para votantes indecisos en busca de datos para tomar una decisión razonada. Eso sí, una celebración 2.0.

Uno espera de un debate poder observar la profundidad del discurso de un candidato, su seguridad en lo que cuenta, la resistencia de sus argumentos frente a las ideas contrapuestas o la naturalidad de sus explicaciones. Comprobar, en suma, si se cree su propio discurso. Un debate televisado, al final, da una cierta idea de la confianza que se puede tener en los candidatos. Pero todo eso, claro, no sucede en un chat a tres bandas como el de esta mañana, que iba a durar una hora de diez a once y que se ha alargado unos 20 minutos. Las preguntas las han elegido los internautas y los candidatos las han ido contestando (escribiendo) por orden de menor a mayor número de votos. Al menos, eso sí, los bloques eran de pleno interés ciudadano y la entrevista a tres bandas puede consultarse íntegramente. Al margen de este detalle práctico, el contenido ha sido un tedioso deja vù con tan solo nueve preguntas a los tres y una de cierre a cada uno. Otro problema del debate es que las réplicas de los candidatos se podían hacer cuando ya se había iniciado un nuevo bloque de preguntas, así que para seguirlo en un cierto directo había que estar atento a que alguno no se hubiera acordado de algo de repente que no había contestado. Ha acabado sucediendo en casi todas las preguntas y el asunto restaba, si cabe, todavía más naturalidad a la conversación.

Sobre la deuda, la segunda pregunta del debate, Gallardón ha contestado lo previsible, el y tú más hacia el Gobierno de España, pero se ha sacado de la manga una teoría hasta ahora tan inédita como incontrastable: ‘Gracias a la inversión a la que se dedicó esa deuda en Madrid 122.905 madrileños tienen un puesto de trabajo que no lo tendrían con la tasa de paro que hay en la media de España. Y en todo caso la deuda de cada madrileño es 5 veces mayor por lo que se ha endeudado el Gobierno de Zapatero que por lo que lo ha hecho el Ayuntamiento’. Ángel Pérez y Jaime Lissavetzky han rebatido fácilmente el argumento. ‘En Madrid hay 200.000 funcionarios. Eso es lo que maquilla la cifra de paro. Si usted está dispusto después del 22 a generar 150.000 empleos ¿Porqué no lo ha hecho ya?’, ha dicho el candidato de IU. El socialista también ha replicado: ‘Los presupuestos del Estado son 64 veces los de Madrid: pagan pensiones, policía, ejército, embajadas y… más de una cuarta parte de los ingresos del propio ayuntamiento. Aún así, la deuda por habitante del Estado ha crecido en 8 un 44% y la de Madrid un 319%. Siete veces y pico más’.

Primeiras medidas

Luego han llegado cuestiones como los impuestos. Gallardón dice que no subirá el tipo del IBI, pero lo que no dice es que sí revisará el valor catastral de las viviendas con la consiguiente subida del IBI que lleva implícita. Lissavetzky ha reiterado que eliminará la tasa de basura y a congelar el IBI en valor catastral y tipo. Pérez ha propuesto es bonificar el IBI y la tasa de basura a las personas cuya vivienda tenga un valor catastral más bajo. Han sido interesantes las preguntas concretas, precisamente por la falta de concreción de las respuestas. Donde tocaba improvisar, ha faltado brillo. ‘¿Qué proponen para solucionar el problema de las cundas en el barrio de Embajadores?’. Gallardón ha fardado de tener más cuerpos policiales en Madrid que el Ministerio del Interior. Lissavetzky: ‘Apostamos por una policía local de proximidad que aborde cuestiones como esta, que es permanente en Embajadores y en otros puntos’. Y Pérez: ‘Actuación coordinada de la Policía Nacional y Municipal y atendiendo a los Consejos Locales de Seguridad que deben funcionar en todos los distritos de Madrid. Nadie puede alegar ignorancia sobre problemas tan visibles’.

Eso sí, ni el aburrido formato ha podido contener la ironía de Ángel Pérez. Respecto a la tardanza en la concesión de licencias, el candidato de IU ha replicado a Gallardón: ‘¿Sigue sin licencia el intercambiador de Aluche? ¿Y Chamartín? ¿Y Príncipe Pío? ¿Y Atocha? ¿Tienen piano? (en alusión a la polémica suscitada en el último debate acerca de la falta de posibilidades de estudiar música en los distritos). Pérez, luego, sobre lo tedioso que estaba siendo el encuentro, le ha soltado a los otros dos: ‘Lean rápido que nos aburrimos’. Hacia el final ha llegado la pregunta del millón para Gallardón y Lissavetzky. La mitad de los electores, según la encuesta de Metroscopia publicada por EL PAÍS este domingo, opina que ambos candidatos se marcharán del Ayuntamiento antes de que termine la legislatura. Así que ese era el tema. Pero la pregunta del chat ha estado mal formulada, o formulada para lucimiento de los candidatos.

Al primero le han preguntado: ‘Si se va, ¿quién le sustituirá? ¿Ana Botella? ‘Joaquín Leguina, Cristina Almeida, Trinidad Jiménez, Miguel Sebastian… Todos, sin excepción, los candidatos del PSOE con los que he competido han abandonado mientras yo siempre me he quedado donde fuí elegido. Incluso, Jaime Lissavetzky, que en el 2000 renunció a su escaño en la Asamblea para ir al Congreso. La pregunta debe ser quién sustituirá a Lissavetzky’, ha respondido como si chutara un penalti sin portero y, en realidad, sin contestar a la pregunta.

Y para el socialista: ¿Dejará el Ayuntamiento, como hicieron sus predecesores, si no gana las elecciones?: ‘No, no y no. Me gusta Madrid, es mi ciudad. Mi destino final político es Madrid. Doy mi palabra de honor y nunca falto a mi palabra’, ha dicho Lissavetzky. (Los anteriores candidatos socialistas como Sebastián o Trinidad Jiménez, quizá no juraron por su honor, pero también dijeron que se quedarían). Para acabar, Lissavetzky se ha permitido bromear con este asunto y ha fingido equivocarse al nombrar al candidato popular. ‘Doña Ana Bo… , ¡perdón! Don Alberto’.

Para Pérez, el único que parece seguro que no se marchará del Ayuntamiento en los próximos cuatro años (así lo han percibido los internautas), la pregunta ha sido qué medidas tomaría primero si fuera alcalde. ‘1) Nuevo Plan de Urbanismo elaborado con la participación ciudadana 2) Promover un debate sobre la financiación especial para Madrid 3) Puesta en marcha del parque público de vivienda en venta y alquiler 4) Dotación urgente de equipamientos básicos en los barrios 5) Reclamar cesión de suelos e inmuebles de otras Administraciones necesarias para Madrid. Se trata de impulsar un proyecto colectivo de ciudad más allá del debate partidario’, ha contestado.

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