Domingo, 24 de Setembro de 2017
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº958

PRIMEIRAS EDIçõES > LA VANGUARDIA

Josep Maria Casasús

Por lgarcia em 01/08/2001 na edição 132

LA VANGUARDIA

"Ha pasado un año desde el primer relevo preceptivo que se ha efectuado en la historia del puesto de Defensor del Lector de ?La Vanguardia?. Es un momento oportuno para repasar el desempeño de esa función durante el curso que ahora se cierra de algún modo con el descanso veraniego. Salvo en el mes de agosto, todos los domingos se ha publicado aquí la crónica que aborda asuntos que son relevantes por su dimensión ética o deontológica, o por el interés mostrado por numerosos lectores respecto a aspectos técnicos y profesionales del ejercicio del periodismo.

Desde el 28 de mayo del 2000 hasta hoy han aparecido en este espacio 58 crónicas de defensa y de orientación para los lectores. En ellas se han tratado, todas las semanas, diversos casos planteados principalmente a raíz de quejas, observaciones, sugerencias y consultas de los lectores y lectoras que han confiado en el Defensor del Lector.

El Defensor del Lector es un servicio personal de mediación y consulta que sólo ofrecen dos diarios de difusión general en todo el territorio español. Está instituido también en medios de comunicación de diversas partes del mundo, principalmente Francia, Portugal, Canadá y Estados Unidos.

En vísperas de este fin de curso, un lector me sugiere lo siguiente: ?Podría dar una visión de conjunto de los temas tratados?. Repaso toda la colección de crónicas de este primer año de mi mandato. No advierto un bloque dominante en las materias comentadas en esta sección. Intento agruparlas.

Abundan las motivadas por el propósito de orientar a los lectores en sus relaciones con la prensa. Obedecen al principio de que siempre es mejor prevenir que curar. Se han dado consejos para cuando uno sea requerido a hacer declaraciones o a conceder una entrevista; para proteger los datos personales, la vida privada y la propia imagen; para atinar en el ejercicio del derecho a la rectificación; para preparar cartas abiertas; para combatir los rumores; o para valorar el secreto profesional de los periodistas como una garantía de la libertad de información.

Se ha recordado también en estas crónicas que los poderes públicos están obligados a suministrar una información diligente, clara y completa y que debe potenciarse la transparencia de todas las administraciones y corporaciones públicas.

El Defensor del Lector ha explicado, a su vez, durante el curso, cuáles son las obligaciones y competencias de este puesto, y las normas que regulan su gestión (el Estatuto del Defensor del Lector de ?La Vanguardia? está siempre a disposición de todos los lectores en www.lavanguardia.es/defensor/ ).

Además de estos diversos tipos de crónica con contenidos de prevención y de información sobre los derechos de los lectores han abundado también las que daban respuestas y explicaciones a quejas sobre contenidos del diario y de sus suplementos: errores lingüísticos y ambigüedades de estilo en los textos; discriminaciones por razones de raza, religión o sexo; informaciones contaminadas de opinión; imprecisiones en trabajos de divulgación científica; quiebras de principios deontológicos; distorsiones causadas por el proceso informatizado de producción; atribución defectuosa de fuentes; tratamiento ético de las tragedias personales.

Merecen referencia especial, porque aparecieron ilustradas, las crónicas relativas a quejas y dudas sobre materiales gráficos: desde errores de traducción en las historietas hasta confusiones en fotos de archivo, además de las relacionadas con el debate ético sobre fotos de violencia, con el humor gráfico, con la ilustración de ciertas sesiones judiciales, y con los equívocos provocados por las imágenes realizadas con asistencia de ordenador.

Algunos lectores han acudido también al defensor para señalar errores informativos ajenos al diario. En ciertos casos estos errores han sido corregidos por las instituciones que difundían los datos equivocados, o fueron explicados por los responsables de las agencias que suministraron la información.

El Defensor del Lector sólo tiene atribuidas competencias sobre los contenidos del diario y sus suplementos. Así pues, algunas de estas comunicaciones fueron conducidas hasta departamentos de la empresa (suscripciones, publicidad, distribución, promociones) responsables del asunto planteado con el fin de que desde allí se atendiera debidamente la queja, consulta o sugerencia formulada. Se advirtió de ello a cada lector que se había dirigido por error al defensor.

Agradezco la confianza y la colaboración dispensada por los lectores y lectoras, y también por periodistas a quienes pedí explicaciones -sabemos que rectificar justamente es un acto que dignifica al profesional- y por las personas ajenas al diario, la mayoría del ámbito universitario, que correspondieron generosamente a mis consultas en determinados casos. Dejo constancia de sus nombres: la catedrática Ofa Bezunartea (País Vasco), el profesor Héctor Borrat (Autònoma, Barcelona), los historiadores Ferran Camps y Josep Cruanyes, el periodista Wifredo Espina, el lingüista Alberto Gómez Font (Efe), y los catedráticos Marc Carrillo (Pompeu Fabra), José Luis Martínez Albertos (Complutense, Madrid), Fernando Martínez Vallvey (Pontificia, Salamanca), Luis Núñez Ladevéze (Ceu-San Pablo, Madrid), Ramon Parés (Barcelona), José A. Pascual (Salamanca), Josep Maria Rabella i Vives (Barcelona), y Xavier Ruiz Collantes (Pompeu Fabra).

Esta sección del defensor no se publicará durante el mes de agosto. El domingo 2 de septiembre reaparecerán estas crónicas al hilo de las quejas, dudas y sugerencias que ustedes tienen a bien confiarme."

    
    
                     

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