Terça-feira, 15 de Outubro de 2019
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1058
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Josep Maria Casasús

Por lgarcia em 25/09/2002 na edição 191

LA VANGUARDIA

"La causa de la carta no seleccionada", copyright La Vanguardia, 15/9/02

"Todos los lectores habituales de esta crónica dominical saben que los defensores no podemos interceder de ningún modo en la publicación de sus textos en la sección Cartas de los Lectores del diario. Es una sección de opinión, libre por principio y definición, y también son libres los criterios aplicados en la selección de las cartas.

Así es en La Vanguardia y en otros diarios de diversas partes del mundo que ofrecen este servicio. Y es lógico y razonable que así sea por las razones que he expuesto en este mismo espacio en otras ocasiones, y que explico personalmente a quienes me escriben o me llaman en petición de amparo porque no se publican sus cartas.

Desde el pasado mayo atiendo consultas de lectores cuyas peticiones pueden resumirse en una pregunta común: ??Por qué no publican más cartas en catalán??. En muchos casos, lectoras y lectores, como Ció Rigau, Marc Juanola y Robert Solé, felicitan a La Vanguardia o expresan satisfacción por la iniciativa reciente, sin precedentes, de publicar cartas sin traducir del catalán.

Sin embargo, el lector Miguel Murillo se quejó el pasado 28 de agosto por esta novedad que él denomina ?mezcla idiomática?.

Meses antes, otros lectores (Joan Tomàs Campabadal, el 21 de mayo de 2002, y Ferran Porta i Aguilà, el 10 de junio de 2002), se quejaron de que su carta se publicó traducida o de no ver continuidad en la publicación de cartas en catalán. Me escribió también en este sentido el lector Josep M. Camps Bellvé quien, al igual que el lector Marc Juanola, encoraja al diario para que preste más atención a la lengua catalana.

En la sección de Edición me informan que ultiman un libro de Estilo que precisa y amplía cuestiones de terminología, toponimia y antroponimia. Es indudable que se avanza y que no es cierto, en éste como en casi todos los casos, que cualquier tiempo pasado fue mejor. En los años 30 del siglo XX, durante la Generalitat republicana, los diarios catalanes de expresión castellana, entre ellos La Vanguardia, publicaban en castellano todos los nombres de políticos y de las instituciones públicas. Según toda la prensa del 15 de abril de 1931 era ?don Francisco Maciá? y no Francesc Macià quien había proclamado ?el Estado catalán dentro del régimen de la República española?.

Vuelvo a las cartas de los lectores. ??Por qué no publican más cartas en catalán??, preguntan varios lectores que he citado al principio. ??Por qué no publican algunas de las cartas que he enviado últimamente? ?Estoy en una ?lista negra???, me preguntan otros. No hay ?listas negras?, por supuesto. Los periodistas rechazamos cualquier modalidad de censura.

La causa de la carta no seleccionada radica en criterios periodísticos que aprecian la actualidad, oportunidad o amenidad de un texto. La carta no seleccionada no significa que sea objeto de castigo o de ?suspenso?.

La causa principal es que en la prensa se dispone de un espacio dado, inferior al número de cartas recibidas. Todas se leen, sin excepción, si reúnen, de entrada, los requisitos imprescindibles de identificación.

Las cartas son el género periodístico propio de los lectores. Y un género tiene rasgos específicos. La concisi&oacuoacute;n es un requisito apreciado en éste y otros géneros del periodismo. También influye en favor de la carta que el asunto tratado sea actual y de interés general, o que sea atractivo u original.

Son criterios opinables, como lo son, por definición, todos aquellos que están vinculados a los géneros periodísticos de opinión. El poeta y crítico Carles Riba decía: ?Triar és opinar?. Y la opinión que prevalece en La Vanguardia en la tría de cartas es el fortalecimiento de un pluralismo equilibrado.

La lengua no es un criterio para seleccionar las cartas de los lectores. Todas las cartas recibidas para su publicación se valoran según los otros citados criterios de estilo y contenido, no en función de que estén escritas en una u otra de las dos lenguas que declara oficiales el Estatut catalán. No existen, pues, cuotas sobre la lengua. No se discrimina en función de un criterio lingüístico. La lengua no influye en la selección de cartas.

Además de aquellos que antes cité, otros lectores (Alfred Artiga, Oriol Llopart, Emma Carné, Joan Vives i Brosa) han portado recientemente sugerencias ante el defensor dirigidas a potenciar el uso en el diario de la lengua catalana o a preguntar sobre los motivos de que no se avance más en esta línea.

Las demandas sobre el uso del catalán son habituales en las comunicaciones recibidas a lo largo del curso por el defensor, al igual que lo eran durante el mandato de mi antecesor en el puesto. Son bastantes los lectores que valoran como pasos positivos en esta dirección la publicación del suplemento semanal ?Què fem??, el concurso veraniego ?La palabra preferida? y la serie de textos relacionados con el aniversario de Verdaguer.

Es más: las esquelas y las cartas reflejan, en definitiva, un uso espontáneo de las dos lenguas cuando los lectores participan directamente en los contenidos del diario.

Sobre Cartas de los Lectores ha formulado varias sugerencias el lector Àngel Pla i Tomàs en una carta enviada este verano al defensor. Comenta que la sección en la que aparecen es ?un producto bien elaborado, bien presentado? y sugiere ideas que, en su opinión, pueden mejorarlo. De acuerdo con los principios que regulan las funciones del defensor del lector, sus sugerencias han sido comunicadas a la dirección de La Vanguardia, y es lógico que el defensor no las incorpore a esta crónica, por discreción y por respeto a las opiniones de unos y otros sobre una materia que, también por definición, es opinable."

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