Terça-feira, 26 de Setembro de 2017
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº959

PRIMEIRAS EDIçõES > LA VANGUARDIA

Josep Maria Casasús

Por lgarcia em 11/12/2002 na edição 202

LA VANGUARDIA

"Acumulación de fallos en datos sobre obispos", copyright La Vanguardia, 8/12/02

"Las peculiaridades de la curia, en los diversos ámbitos de la Iglesia católica, exigen un exquisito cuidado informativo. En el gobierno eclesial concurren muchos matices, sutilezas y cautelas. La administración eclesiástica tiene una complejidad específica, como la tiene la militar, pero ello no justifica que los periodistas fallen en datos elementales que poco o nada tienen que ver con estas particularidades.

El pasado fin de semana llegaron hasta el despacho del defensor del lector quejas y observaciones relacionadas con errores de tratamiento periodístico aparecidos en ?La Vanguardia? en relación con noticias del mundo eclesiástico católico de Catalunya.

El lector Ramon Castro Rubio expone lo que califica como dos ?deslices?: ?El primero, el miércoles 27 de noviembre. Tanto en la portada como en el artículo de la página 14 se le otorga al arzobispo de Tarragona, Lluís Martínez Sistach, la dignidad de cardenal que no posee?. Es un error, ciertamente.

Pero hubo más equivocaciones. Martínez Sistach ha sido víctima en estas páginas de dos errores en el espacio de sólo tres días. El diario lo ?elevó? a cardenal el día 27 y lo ?expulsó? de la sede de Tarragona el día 30.

El lector Ramon Castro Rubio denuncia este otro error: ?En la página 19 del día 30, bajo el título ?El dato?, se dice que el obispo de Tarragona es Javier Salinas Viñals, cuando resulta ser el ordinario de Tortosa. Nos quedamos en la duda de saber si quien votó fue el titular de Tarragona o el de Tortosa?.

De entrada, disipemos esta duda: quien ha afirmado que sí votó aquel día es el obispo de Tortosa, Javier Salinas Viñals.

Identificar a este obispo como el titular de Tarragona es un error relevante puesto que el texto malogrado trataba de aclarar a su vez una anterior información defectuosa.

Y tiene agravante porque aparecía también en el título de la nota aclaratoria, no firmada, publicada en la sección de Política.

Una historia de errores

Qué dato rectificaba la citada nota? Reconstruyo el proceso seguido en este caso. Un total de 78 obispos asistieron a la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), pero sólo 76 estaban presentes en la sala el pasado 22 de noviembre a la hora de votar la instrucción pastoral sobre el terrorismo. Faltaban, pues, dos obispos. Estos datos son oficiales y proceden de la oficina de información de la propia CEE (información firmada por Celeste López y Oriol Domingo en ?La Vanguardia? del 23 de noviembre).

Según Oriol Domingo, responsable de información religiosa, dos fuentes eclesiales catalanas distintas comunicaron tres días después a la redacción del diario que los dos obispos eran los de Solsona, Jaume Traserra, y Tortosa, Javier Salinas Viñals (información firmada por Oriol Domingo en ?La Vanguardia? del 26 de noviembre).

Posteriormente, el obispo de Tortosa, Javier Salinas Viñals, informaba a este diario, sin desmentir que dos obispos catalanes no habían votado, que él sí había ejercido su responsabilidad de voto. La rectificación se materializó en la antes citada nota, sin firmar, y no elaborada por Oriol Domingo, en la que se decía que Javier Salinas Viñals había votado. En ella se cometía, sin embargo, el error de atribuir a este obispo la condición de titular de la sede de Tarragona.

Interpelo sobre esta acumulación de fallos. El periodista Oriol Domingo admite que hay que elaborar siempre la información con el máximo rigor posible. Y alega: ?Creo que en este caso, los obispos, que aspiran a ser referentes eclesiales en sus diócesis, podrían explicar con claridad su voto y las razones por las que votan lo que votan, si votan, ya que podrían ser un mejor referente para los fieles y, en general, para los ciudadanos interesados en estas cuestiones?.

En cualquier caso, es a los periodistas a quienes los lectores reclamamos que nos informen. En ellos se confía la función de explicar los hechos. Es la función que identifica, en esencia, el ejercicio de la profesión periodística. Una vez aclarado que sí votó el obispo de Tortosa, una pregunta seguía sin respuesta periodística: ?Quién es el segundo obispo catalán que no participó en aquella votación? Oriol Domingo me comunica que el misterio ha quedado resuelto, después de intrincadas pesquisas por los pasillos curiales. Colaboradores inmediatos de los obispos de Solsona, Jaume Traserra, y de Lleida, Francesc Xavier Ciuraneta, le han confirmado que estos prelados no asistieron a la votación sobre dicha instrucción pastoral.

OTROS DATOS SOBRE OBISPOS han suscitado una extraordinaria atención de los lectores a juzgar por otras comunicaciones recibidas. En algunas quejas la razón no siempre está de parte del lector. En estos casos no debo identificar al lector reclamante.

Veamos un caso. Un lector protestó porque ?La Vanguardia? atribuye el apellido Traserra, escrito así, al obispo de Solsona. Consideró este lector que el diario había castellanizado el citado apellido. El lector estaba errado. Traserra es la grafía correcta en este caso. De esta supuesta castellanización periodística de un apellido (suposición que es falsa) este lector deducía que el diario se inclinaba hacia el ?nacionalismo español? (sic). Deducción sibilina y absurda.

En estos casos no debo identificar al comunicante de ningún modo, ante nadie y en ninguna circunstancia. Es un precepto elemental que cumplo escrupulosamente. La naturaleza del caso planteado, sin embargo, me aconseja reflejarlo puesto que otros lectores pueden compartir la misma duda sobre la forma correcta de escribir el apellido, catalán, del actual obispo de Solsona."

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