Segunda-feira, 20 de Novembro de 2017
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº966

PRIMEIRAS EDIçõES > LA VANGUARDIA

Josep Maria Casasús

Por lgarcia em 22/01/2003 na edição 208

LA VANGUARDIA

"Los errores de las fuentes no son una excusa", copyright La Vanguardia, 19/1/03

"No es un Tornado, es un Phantom el avión que sale en la foto de la página 6 de ?La Vanguardia? del 6 de enero, advierte al defensor el lector Carlos Bonafonte, de Vilassar de Dalt.

En otras ocasiones este lector se ha quejado sobre lapsus en materias relacionadas con defensa y con relaciones internacionales. Una vez más tiene razón. Pido explicaciones a la sección de Internacional sobre esta confusión en la identificación de aviones. Allí sostienen que el error viene de origen. Lo comprobamos en el archivo digitalizado de fotografías de agencia. Ciertamente, en el pie de la citada foto de la agencia DPA se indica que el avión es un Tornado.

Los errores pueden ser de agencia, pero es justo y razonable que los lectores exijan rigor a los materiales que difunde el diario. La prensa no puede ser una mera transmisora de los despachos de agencia. Es responsabilidad de los medios de comunicación verificar los datos y, en su caso, enmendarlos.

Aporto otro caso reciente de esta mala práctica periodística. Me puso sobre aviso el lector Marc Torras Piulachs, de Barcelona. Dice en una carta electrónica: ?En la página 75 de la edición de ?La Vanguardia? del pasado 31 de diciembre hay una noticia titulada ?El excedente comercial alemán bate un récord?, donde se dice que este excedente ha llegado este año a los 127.000 millones de euros. Hasta aquí todo correcto?.

?Pero después ?añade este lector? para ?aclarar? la noticia se dice que las exportaciones de bienes han sido de 647 millones de euros y las importaciones de 520 millones de euros. Evidentemente, las cifras correctas tienen que ser 647.000 millones de euros y 520.000 millones de euros, la diferencia entre las cuales da precisamente 127.000 millones de euros, exactamente el saldo comercial que Alemania ha tenido a su favor.?

Constaté que la noticia objetada con razón por este lector aparece firmada por la agencia Europa Press. Llamé por teléfono al Servicio Internacional en Madrid de la citada agencia para comprobar si el error se había cometido en origen, es decir, si ya figuraba en el despacho que difundieron el pasado día 30 sobre este asunto. Me confirman que las cifras ya estaban equivocadas en el texto original que la agencia envió al diario.

El error es de agencia, pero corresponde al diario disculparse ante los lectores. Cuando se incluye material de una agencia hay que comprobarlo. Es una función profesional.

Iniciales discriminatorias

Las agencias son sólo una de las diversas fuentes que suministran información a los medios de comunicación. Existen otras. Los cuerpos de seguridad, por ejemplo. Son fuentes autorizadas en materias relacionadas con delincuencia, pero los datos que suministran también tienen que ponderarse en las redacciones.

Veamos un caso reciente. Lo planteó el lector Alexandre Matheu i Serrano, de Barcelona. Envió esta carta el 30 de diciembre: ?En la página 23 de la edición de hoy informan sobre la favorable evolución del bebé que ingresó en el hospital de Vall d’Hebron el pasado 24 de diciembre presuntamente a consecuencia de una paliza que le dieron sus padres. Lo que no entiendo es por qué facilitan el nombre y el apellido del padre y, en cambio, de la madre, que también ha sido detenida, únicamente facilitan el nombre de pila y las iniciales. ?Me lo podrían explicar??.

El texto objetado por este lector y por el propio defensor apareció el citado día en la sección de Sociedad. En la línea de crédito del texto sólo figuran estos datos: ?Girona (Redacción)?. Ante este tipo de atribución reservada debo interpelar al responsable de la sección: el redactor jefe Miquel Molina, en este caso. Él se puso en contacto con la delegación de ?La Vanguardia? en Girona.

La respuesta que da la redacción a mi requerimiento es ésta: ?El bebé de 40 días ingresó en el hospital de Vall d’Hebron con lesiones muy graves. Los Mossos d’Esquadra interrogaron a los padres y acusaron a ambos de un delito de lesiones. El juez de guardia ordenó el ingreso de la pareja en prisión. Los Mossos facilitaron las iniciales de la identidad de los dos detenidos, y por nuestros medios llegamos a conocer la identidad completa del padre, pero no la de la madre. En la información aportamos, como es lógico, todos los datos que teníamos?.

Esta irregularidad del trato discriminatorio no cabe endosarla a la fuente autorizada.

No es la primera vez que me ocupo en esta crónica del uso y abuso de iniciales para identificar parcialmente a unos detenidos. Expuse unos criterios generales sobre este problema en la del 28 de abril de 2002.

Decía entonces que la identificación completa de detenidos o imputados no atenta contra la presunción de inocencia, principio que suele alegarse para publicar las iniciales de nombres y apellidos de personas mayores de edad (a los menores no hay que identificarlos nunca en las causas criminales).

Cuando a una persona le asiste la presunción de inocencia se ha de hacer constar siempre expresamente, tanto si se da su nombre completo como si se lo reduce a iniciales. Las iniciales por sí solas no garantizan el respeto a la presunción de inocencia.

En el caso que hoy nos ocupa concurren, sin embargo, circunstancias peculiares. La redacción identificó totalmente al padre y sólo en parte a la madre. ??Se trata de una discriminación periodística por razones de sexo??, se pregunta el lector, con quien hablé después por teléfono. El responsable de la sección, Miquel Molina, admite que tal vez debieron plantearse la renuncia a dar el nombre completo del padre, y que en ningún caso cabe suponer discriminación, algo que siempre se trata de evitar."

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