Quarta-feira, 20 de Setembro de 2017
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº958

PRIMEIRAS EDIçõES > NÃO-VIOLÊNCIA

O jornalismo entre a guerra e a paz

Por lgarcia em 26/06/2002 na edição 178

NÃO-VIOLÊNCIA
(*)

Johan Galtung (**) e Dietrich Fischer (**)

[em espanhol]

Imagínense un bloqueo informativo acerca de todo lo vinculado con la práctica médica y que al mismo tiempo se ofrezca una información con detalles horribles sobre las enfermedades. La enfermedad es en este caso considerada como algo natural, como un combate entre el cuerpo humano y agentes patógenos tales como microorganismos, traumas y estrés. A veces gana una de las partes y en otras oportunidades vence la otra, como en los deportes. El "juego limpio" consiste en darle a cada una de las partes la justa oportunidad, sin interferir con la naturaleza, donde el más fuerte es quien al fin y al cabo gana. La tarea de los periodistas es la de informar sobre ese combate desde una posición neutral.

Ese podría ser llamado un "periodismo de enfermedades". Siglos atrás esa era una descripción adecuada de las actitudes frente a la enfermedad. Se hacía poco para enfrentarla, porque se la consideraba simplemente el resultado de una inevitable mala suerte.

Afortunadamente, la información sobre las enfermedades se ha liberado de esa tradición fatalista. Pero no hay, en cambio, todavía modificaciones en cuanto a la situación del "periodismo de guerra" y de un correspondiente "periodismo de paz". En efecto, el "periodismo de guerra" y las informaciones sobre la violencia doméstica o racial y los conflictos de clases parecen estar en buena posición, pero no ocurre lo mismo con el que se puede llamar "periodismo de paz".

?Cuál podría ser el contenido del periodismo de paz? Los periodistas de paz enfocarían su información en el contenido del conflicto, en explicar cuáles son las partes y cuáles los verdaderos objetivos de ellas, así como de las partes que se encuentran más allá del área del conflicto. Los periodistas de guerra tienden a centrar su información sólo en las dos partes enfrentadas directamente y en el área donde ocurre la violencia. Pero ningún médico cometería el error de ver en un tobillo hinchado sólo una "enfermedad del tobillo" sino que se preocuparía también de ver si no existe la posibilidad de algún disturbio cardíaco. La fuente del problema no está necesariamente en el lugar donde se revela.

Los periodistas de paz investigarían las raíces profundas del conflicto, tanto estructurales como culturales, y la historia de las varias partes involucradas en el mismo. Los periodistas de guerra centran su información en los acontecimientos del día, en quien avanza y quien capitula, en el número de muertos y heridos y en los daños materiales.

Los periodistas de paz indagarían sobre posibles alternativas a la resolución tradicional de los conflictos -la imposición de la voluntad del vencedor al derrotado- e informarían acerca de los grupos que están trabajando para prevenir la violencia y de cómo éstos pueden ser apoyados.

Asimismo, estos periodistas de paz harían preguntas difíciles. Preguntarían si un plan para solucionar un conflicto es aceptable para todas las partes y señalarían sus eventuales defectos. En cambio, los periodistas de guerra tienden a informar sólo acerca de las posiciones oficiales.

Por ejemplo, el periodismo de guerra informó acerca de la guerra entre Perú y Ecuador por una región de frontera. El periodismo de paz, en ese caso hubiera explorado alternativas, como la de una propuesta para hacer del territorio en disputa una zona binacional con un parque natural, que fue aceptable para ambas partes y condujo a un tratado de paz.

Los periodistas de paz tienen empatía con todas las partes, se ocupan de los sufrimientos de todos y dan voz a todos. Los periodistas de guerra tienden a concentrarse solamente en "nuestro" sufrimiento, ellos pintan imágenes de blanco y negro, de "nosotros contra ellos", en las que una parte es totalmente buena y la otra totalmente mala. Ello conduce a polarizar a las partes y a intensificar el conflicto.

Los periodistas de paz buscan la prevención antes de que se produzca un conflicto armado, mientras los periodistas de guerra sólo informan sobre la violencia después que ésta se produjo.

Los periodistas de paz están orientados hacia la verdad, ponen de manifiesto las mentiras de todas las partes. Los periodistas de guerra están orientados hacia la propaganda y revelan las mentiras de "los otros" mientras que encubren las de "los nuestros". Por ejemplo, en una encuesta de opinión pública efectuada en 31 países después del 11 de setiembre se preguntó a las personas si estaban a favor de una acción de policía (para aprehender a los responsables y llevarlos ante la justicia) o una acción militar. Cerca del 80 por ciento se manifestó a favor de la acción de policía. Sólo India, Israel y Estados Unidos tuvieron mayorías a favor de la acción militar. Ningún diario importante de Estados Unidos publicó los resultados de esa encuesta. Si el resultado hubiera sido el opuesto, se le habría puesto en las primeras páginas. La verdad es una de las primeras víctimas de la guerra.

Con más información orientada en el sentido que le dan los periodistas de paz el conflicto en Irlanda del Norte habría podido entrar en una fase más pacífica mucho antes. El hecho de que losmedios de comunicación de masas se concentren en la violencia sólo sirve para esconder la realidad del conflicto y engendra más violencia.

Para el logro de la paz hacen falta empatía, creatividad y no violencia. Eso es exactamente lo que se reclama a los periodistas de paz. Y ello incluye diálogos con los periodistas de guerra.

(*) Copyright IPS

(**) Profesor universitario de Estudios sobre la Paz y director de Trascend, una red sobre la paz y el desarrollo

(***) Catedrático en la Pace University de Nueva York y codirector de Trascend

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