Terça-feira, 25 de Setembro de 2018
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1005
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VOZ DOS OUVIDORES > LA VANGUARDIA

Josep M. Casasús

18/07/2005 na edição 338

‘Aquellos lectores de La Vanguardia que el pasado sábado 9 de julio accedieron a la edición de este diario para el resto de Europa podían ver en la portada una foto distinta a la que salió en la edición que se distribuyó en España.

Aquel día también en otros diarios hubo cambios de foto en portada relacionados con el brutal atentado de Londres.

Estos cambios en las portadas tienen una explicación en las cautelas que las redacciones adoptan cuando las agencias informativas suministran fotos sobre las que existen dudas o sobre aquellas que el propio proveedor pide a posteriori que no se publiquen.

En el caso de la foto que motiva este comentario concurren todas estas razones.

La dirección de La Vanguardia decidió darla en primera página porque se trataba de un documento gráfico de interés general.

Era una de las primeras imágenes que se difundieron junto con una explicación relevante que daba la agencia de noticias Ap.

La foto formaba parte de una serie que, según la citada agencia, correspondía a unidades del tren en el que estalló la bomba cuando circulaba por el túnel situado entre las estaciones de Liverpool Street y Aldgate.

De la serie de fotos acompañadas de esta explicación ofrecida por la agencia, esa instantánea era la que daba la visión más descriptiva de la magnitud del desastre y la más clara. Aparecía incluso una figura humana.

La agencia Ap, sin embargo, pidió a sus abonados que no la publicaran, aunque cursó la anulación horas después de que esas fotos llegaran a las redacciones de los diarios.

No fue posible retirarla de la edición Europa de La Vanguardia, pero sí se pudo sustituir en el resto de la edición de este diario.

Es necesario que los lectores conozcamos las condiciones en las que la redacción del diario debe tomar estas decisiones que afectan a aspectos legales y éticos de la actividad profesional periodística.

Incógnitas de la foto

La foto aquí comentada iba firmada por Takayuki Kawashima, nombre que aparecía junto al crédito de Agencia Ap.

Desde la dirección de La Vanguardia se hicieron indagaciones sobre la identidad del fotógrafo firmante. ¿Era un periodista de la agencia? ¿Era un espontáneo que la suministró a la agencia como ocurre cada vez más gracias a la popularización de teléfonos móviles con cámara digital?

Se constató que el autor de la instantánea no era de los habituales. Pero Ap, agencia norteamericana de alcance internacional, es una entidad de prestigio, y la foto era de las primeras que entraban en los circuitos informativos el día después del atentado.

¿Por qué razón la agencia desautorizó su publicación después de haberla distribuido? ¿Tenía sospechas la agencia sobre su autenticidad? ¿Obedecía aquel veto sobrevenido a recomendaciones de las autoridades británicas sobre la necesidad de no difundir imágenes que podían afectar a las víctimas y allegados o que podían debilitar la seguridad?

A todas estas preguntas la agencia Ap contestó que aquellas fotografías no las habían tomado sus propios servicios, sino que fueron compradas a otra agencia que las había distribuido también por otros canales.

La decisión del diario

Es lógico que se actúe siempre con cautela y que se atienda a una agencia informativa que pide la retirada de una foto que ella ha suministrado.

Corresponde al diario la responsabilidad ética por la difusión de una foto cuya publicación es desautorizada por la misma agencia que la ha distribuido a sus abonados.

Esta responsabilidad empieza, por supuesto, desde el momento en que la petición de anulación del servicio llega a conocimiento del diario. No antes, como es lógico.

Esta circunstancia explica que en este caso saliera la foto en una parte de la edición.

La foto que sustituyó a la anulada reunía también valores descriptivos y significativos. Era la de un andén del metro londinense, el día después, sin apenas usuarios.

UNA FOTO ERRÓNEA publicada en la página 65 del pasado martes 12 de julio motivó una carta de reproche del lector Luis Miguel Pascual Moreno.

El pie de foto reza: ‘Edificio de Retevisión, filial de Auna en Barcelona’. El lector vio errores: ‘1) Retevision (sin acento) no es filial de Auna; Retevision fue vendida por el grupo Auna hace años al grupo Abertis y hoy forma parte de Abertistelecom junto con Tradia. 2) El edificio representado en la fotografía no es ahora de Retevision. 3) El edificio representado en la fotografía es la sede del grupo Auna en Barcelona’. La rectificación correspondiente no ha aparecido en el apartado oportuno de Fe de Errores. La incluyo aquí excepcionalmente y como un nuevo toque de atención.’

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