Segunda-feira, 18 de Dezembro de 2017
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº970

VOZ DOS OUVIDORES > EL PAÍS

Milagros Pérez Oliva

05/01/2010 na edição 571

‘Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y nieto de Emilio Silva Faba, asesinado el 16 de octubre de 1936, se ha sentido molesto por una carta titulada ‘Restos insignes’, que se publicó el pasado 16 de noviembre en El País Semanal.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y nieto de Emilio Silva Faba, asesinado el 16 de octubre de 1936, se ha sentido molesto por una carta titulada ‘Restos insignes’, que se publicó el pasado 16 de noviembre en El País Semanal. La firmaba Ramiro Sanpedro, de Maastricht (Holanda) y afirmaba que: ‘muchos descendientes de fusilados quieren recuperar los restos de sus antepasados por intereses económicos, presionados por partidos políticos o por hacer propaganda a cuenta de los muertos’.

‘¿Deben tener las cartas al director rigor informativo?’, pregunta Emilio Silva. ‘Soy descendiente de uno de esos fusilados y desde hace nueve años presido la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, formada fundamentalmente por familiares de desaparecidos a causa de la represión franquista y cuya labor ha permitido exhumar restos humanos en más de un centenar de fosas comunes. He asistido a decenas de exhumaciones y he mantenido contacto con cientos de familiares y jamás he conocido a uno de ellos que quisiera recuperar esos restos de un ser querido por intereses económicos (no existe una reparación para los familiares de los desaparecidos y eso que los tribunales internacionales las dictan); presionados por partidos políticos, tampoco conozco un caso de un partido que aliente a las familias a promover exhumaciones; o para hacer propaganda a cuenta de los muertos, como si los familiares tuvieran algo que vender cuando lo que piden es la aplicación de derechos fundamentales tan básicos como el derecho a la identidad y a poder dar una sepultura digna a un ser querido.

Soy periodista, descendiente de uno de esos fusilados, y creo firmemente en que la libertad de expresión es uno de los derechos más importantes de una democracia. Precisamente el ejercicio del mismo fue uno de los detonantes del asesinato de mi abuelo. Pero lo que hace ese lector es una afirmación en la que da por hecho argumentos que dañan sin fundamento la labor de los familiares de esos desaparecidos en algo que no es una opinión, sino una afirmación. Si un medio de comunicación considera las cartas de los lectores como una fuente de información y teniendo en cuenta que muchas no son publicadas por criterios diversos; ¿no se debería buscar una fórmula que permita compaginar esa libertad de expresión con el rigor mínimo que deben tener las afirmaciones que llevan a cabo los lectores?’

La Defensora se equivoca

Selva Otero-Pizarro, de Cádiz, se dirige a la Defensora para señalarme un error cometido en mi último artículo ‘Informar sobre la violencia de género’. Dice así: ‘Parafraseando algunas de sus palabras, le diré que una información rigurosa debe evitar el uso de términos que desvirtúan el contenido. Lo digo porque yo -y tantos- el miércoles pasado NO celebramos el día contra la violencia de género. Desgraciadamente sigue siendo un deber conmemorar a tantas asesinadas. ¿Usted lo celebra? No es una cuestión semántica sino de profundo calado. Un saludo’. No, apreciado lector, yo tampoco lo ‘celebro’. Lo conmemoro. Siento mucho haber cometido este error.

Sobre la censura en Israel

José Cohen se dirige a la Defensora que ‘el pasado día 23, Juan Miguel Muñoz, corresponsal en Oriente Próximo, escribía una crónica (ver aquí) muy poco atinada sobre el acuerdo al que parecen haber llegado el gobierno israelí y Hamas para la liberación del soldado Guilad Shalit’. Decía Muñoz: Según varios medios árabes -en Israel la censura prohíbe informar sobre el tema-, el Gabinete de Benjamín Netanyahu se acerca a las exigencias de Hamás y ha accedido a excarcelar a los milicianos implicados en atentados suicidas en suelo israelí.

‘Realmente me pregunto de qué clase de censura hablaba Muñoz. Lo cierto y verdad es que el hecho que relata ya fue noticia en Israel. El diario digital israelí YNet daba la buena nueva un día antes; Haaretz el mismo día que Muñoz; y el Jerusalem Post días después. Poca censura puede haber existido cuando los principales diarios israelíes han reflejado la noticia incluso con anterioridad a Juan Miguel Muñoz. Estoy seguro que el buen hacer de su redacción sabrá corregir este desafortunado error’.

He trasladado la queja del lector al corresponsal en Jerusalén. Juan Miguel Muñoz me proporciona la siguiente explicación:

‘Hay un gran debate en Israel sobre el asunto. Te puedo enviar algún artículo en el que los propios medios israelíes aseguran que en el caso del soldado Shalit la censura es ‘draconiana’. Por supuesto que los medios israelíes están informando sobre el tema, pero se refieren a lo publicado en otros medios, en este caso diarios de países árabes que siguen el asunto. Estoy convencido de que los periodistas israelíes conocen detalles de las negociaciones sobre el canje del soldado por los prisioneros palestinos que no les permiten contar.

No sólo los juzgados establecen a veces el secreto del sumario. La policía puede ordenar la censura (gag order se llama en Israel) sobre asuntos criminales.

Se está empezando a debatir cambiar la ley para que al menos se impongan plazos a la censura y que los medios puedan participar en las comisiones que eventualmente se creen para decidir sobre cualquier asunto.

Seguramente la frase que empleo es desafortunada. Se informa aludiendo a medios extranjeros, y teniendo que omitir información. Luego se prohíbe difundirla. De lo que no hay duda -nadie lo niega en Israel- es de que la censura existe’.

Los datos sí importan

Joaquín Planelles del Servicio de Estadísticas Demográficas y Sociales. Instituto de Estadística de Andalucía, escribe a la Defensora (11-11-2009) para hacer constar que observa ‘con frecuencia incorrecciones de bulto en las cifras estadísticas que aportan’. ‘Como botón de muestra, el reportaje ‘¿Somos demasiados?’ del viernes día 6. Me he encontrado con horror al leerlo que 500.000 personas son el 0,7% de la población mundial, lo que es un absurdo de dimensión grosera, por muy atractivas que resulten las cifras. Tampoco es cierto que seamos en España aproximadamente 42,8 millones de personas. Por el camino nos hemos dejado al menos a 3 millones. Consecuentemente, tampoco es cierto que el informe de Naciones Unidas al que se alude (World Population Prospects 2008) postule que la población española vaya a permanecer estable y que en 2050 seguirá habiendo en torno a 42,8 millones de personas. De hecho, en el escenario medio de proyección se estima que habrá en España más de 51 millones de personas en esa fecha’.

El Sr. Planelles indica con razón que ‘siendo la información estadística la base de la mayor parte de las noticias que ustedes (los medios de comunicación) ofrecen, resultaría de agradecer que tuvieran más finura al tratarla. Sobre todo cuando se tratan temas que pueden hacer aflorar lo peor de nosotros mismos. Verónica Calderón autora del reportaje publicado en la sección Vida y Artes, reconoce y lamenta los errores cometidos, con estas palabras.

‘Estimado lector: lo primero, gracias por demostrarnos que sólo la máxima precisión puede merecer la categoría de letra impresa; lo segundo, mis disculpas. Es cierto que el cálculo que señala que el 0,7% de la población mundial equivale a 500.000 personas es erróneo. El 0,7% era el dato correcto, y debí decir que eso corresponde a cerca de unos 50 millones de personas (unos 47,5 millones de personas y no 500.000. El dato referido en el gráfico que habla de los 42,8 millones de habitantes en España debía citar como fuente los estudios de proyección del Optimum Population Trust y no World Population Prospects.

Agradezco su comentario, un recordatorio difícil de olvidar sobre el cuidado y rigor que se debe mantener en las investigaciones’.

La división en el PP no es sólo una cuestión de poder

Javier Domínguez, de Alcalá de Henares, cree que EL PAÍS ‘está tratando los enfrentamientos dentro del PP como enfrentamientos personales por el poder y el liderazgo, (Santos Juliá, siguiendo la línea del periódico, argumentaba en el suplemento Domingo del 8 de noviembre que no existe enfrentamiento ideológico de ningún tipo). Creo que esto es un error. Sin negar el enfrentamiento personal, me parece que existe el enfrentamiento de dos proyectos muy distintos. El Sr. Aznar así lo afirmaba en sus declaraciones: dos líderes, dos proyectos, dos partidos.

Pienso que en el fondo se enfrenta la derecha tradicional de la vieja Europa: amplio pacto social, seguridad social pública, impuestos progresivos, mercado regulado, estado fuerte, cooperación entre lo privado y lo público, cooperación entre sindicatos y patronal, estado de bienestar…etcétera, con la nueva Europa neoliberal y neocon: supresión de impuestos, privatización, desregulación, seguridad privada, mercado total autorregulado, estado mínimo… Cuando la Sra. Aguirre y el Sr. Gallardón se enfrentan por cuestiones como la venta del Canal de Isabel II o la dirección de Caja Madrid, no se trata principalmente de un enfrentamiento personal sino del enfrentamiento de un proyecto neoliberal y neocon con un proyecto de la derecha tradicional. (…) Creo que el periódico debería informar de estos proyectos y hacer un análisis más a fondo de lo que nos estamos jugando con esto que presentan como un guirigay de personas insultándose’.

La Defensora ha planteado la cuestión al subdirector de la sección de España, José Manuel Romero, quien agradece al lector su comentario. La sección ha tratado de informar de los conflictos internos del PP desde los diferentes ángulos y ofrecer al mismo tiempo los elementos de análisis y las claves que permiten interpretarlos, en forma de análisis, tribunas y crónicas interpretativas.

Pueblo pequeño, pero ¿cómo de pequeño?

Alfonso Montero, profesor de formación vial de Socuéllamos, se sintió defraudado por una falta de precisión en el último párrafo de la noticia ‘Brutal paliza a una musulmana por no llevar el velo’, firmada por Cristina Castro. En ella se indicaba que ‘Socuéllamos es un pueblo pequeño y cuenta con más de un centenar de marroquíes’. ‘Pueblo pequeño, pero ¿cómo de pequeño?, ¿cuántos habitantes significa pequeño?’, pregunta el lector. ‘Evidentemente, el número de habitantes de la localidad debe ser un dato significativo de la noticia, como indica el apartado 2.44 del Libro de Estilo de El País, y más cuando se indica expresamente que ‘cuenta con más de un centenar de marroquíes’. Se hace necesario, por tanto, comparar el dato del centenar de marroquíes con el número de habitantes para hacerse una idea de lo que representa la comunidad marroquí en la localidad’. ‘¿Qué le pudo ocurrir a la redactora para no incluir el número de habitantes en la noticia? ¿Un simple descuido?, pregunta el lector.

Pregunta que traslado a la autora de la información, Cristina Castro, porque, efectivamente, este tipo de datos son importantes para contextualizar la noticia. Y la razón, en este caso, no es un descuido, sino la prisa, según reconoce la autora de la noticia: ‘El lector tiene razón en su queja. Lamento no haber ofrecido datos más precisos. Lo tendré muy en cuenta a partir a ahora’.

(09-11-2009)

Frases del periodista en el titular de las entrevistas

Esther Hernández me escribe para hacerme llegar ‘una reflexión acerca de la cada vez más extendida tendencia a construir los titulares de algunas entrevistas con palabras que son, en realidad, del periodista. Creo que es poco considerado con el entrevistado -parece que es incapaz de decir algo relevante- y, lo que es peor, detecto cierta manipulación al poner el foco de atención en algo ajeno al personaje (que en la mayoría de las ocasiones se limita a decir sí o no) . La lectora observa que ‘este defecto -al menos a mí me parece un defecto- es una constante en las entrevistas firmadas por Karmentxu Marín. El humor no debe estar reñido con la profesionalidad periodística’, apostilla.

Ciertamente la Defensora también ha observado que esa práctica se da con cierta frecuencia, aunque no cree que la entrevista que se publica en la contraportada del diario los domingos, a cargo de Karmentxu Marín, sea la que más abusa de este recurso. En su caso, el modelo de entrevista, basada en un diálogo rápido, con preguntas incisivas y respuestas muy cortas, destinado a mostrar la capacidad de reacción del entrevistado, este tipo de recurso puede ser legítimo, porque la pregunta a veces sólo requiere un sí o un no. No estaría tan justificado, en cambio, en entrevistas de larga cadencia, en las que se puede repreguntar hasta obtener una respuesta.

He solicitado a Karmentxu Marín que aclare a la lectora su forma de trabajar. Esta es su explicación: ‘Nunca pongo un titular cuyas palabras no haya citado el o la entrevistada. Es cierto que a veces los entrevistados responden en los mismos términos en los que se ha formulado la pregunta, y también que, dada la limitación de espacio del titular (debe ocupar una línea), a veces se recorta la frase. Puede ocurrir también que en el titular se añada un verbo que está en la pregunta y que queda eludido en la respuesta. Pero SIEMPRE son frases pronunciadas por el protagonista. El entrevistado o entrevistada conocen en todos sus términos el contenido de la entrevista que se publicará en la última página de la edición del domingo. Antes de publicarla, se la leo por teléfono, de manera que el titular que se elige sale siempre de un texto previamente asumido por la persona entrevistada’.

(09-11-2009)

Titular desafortunado

Roberto Ortuño escribe a la Defensora en relación a este titular de una noticia del domingo 1 de noviembre: ‘Cocaína, transexuales, chantajes y vídeos en la Italia de Berlusconi’. Situar ‘transexuales’ en el titular entre ‘cocaína’ y ‘chantajes’ resulta colocar a la misma altura a este colectivo de forma genérica que a las drogas o a actuaciones ilegales. No critico con esto el contenido de la noticia, ni el que en su desarrollo se especifique esta característica, que puede resultar significativa en el contexto, de los individuos que aparecen en el video. Pero el titular abunda en el prejuicio generalizado hacia las personas que deciden cambiar de sexo, considerándolas sórdidas o viciosas por este mero hecho. Creo muy necesario sacar a la transexualidad de este arquetipo, que como casi todos es radicalmente injusto, y alienta la arraigada animadversión ‘popular’ que penosamente arrastran personas que por el hecho de sentirse de un género diferente al biológico y decidir revertir su situación no cometen delito o inmoralidad algunos.

(4-11-2009)

Desvelar el desenlace de las películas

Diana Arama pide a la Defensora que traslade a la sección que elabora la página de televisión su queja. Le gustaría que ‘en los recuadros que hacen referencias a algunos programas no nos destripe el argumento antes de emitirse. Muchas veces se cuenta el argumento con desenlace incluido y ya no apetece ver la serie o película en cuestión. Esta vez me he decidido a escribir porque después de dejarnos un montón de meses con la intriga del último capítulo de Anatomía de Grey, van y nos cuentan lo que pasa en el primero de esta temporada. Está bien que quieran enganchar a la gente, pero de esta manera…’.

(2-11-2009)

Virilidad en el deporte, como sinónimo de violencia

Adolfo López Sierra escribe a la Defensora sobre la crónica publicada el domingo 1 de noviembre en la sección de deportes sobre el partido Osasuna-Barcelona. En la edición que él leyó, ‘aparecía resaltado el siguiente texto: ‘Cuando el encuentro se puso viril, el árbitro perdonó la expulsión de Miguel Flaño’. Ya en el desarrollo de la noticia, se leía lo siguiente: ‘El encuentro se puso entonces viril y el árbitro tomó partido por Osasuna, sobre todo cuando perdonó la expulsión de Miguel Flaño en una patada al tobillo de Ibrahimovic’. (…) Acudí al diccionario de la Real Academia (que, aunque mantiene definiciones discutibles y discutidas, creo que es de referencia obligada), para buscar el significado que le atribuye a la palabra viril. Ni rastro de connotaciones violentas o agresivas.

Así las cosas me pregunto: ¿por qué el periodista cuando quiere decir que el partido se puso violento, agresivo, duro, etcétera., usa la palabra viril?, ¿por qué no solo se dice, sino que además se destaca? Creo que un medio de comunicación de la importancia de ‘EL PAIS’ que llega a tantos miles de lectores, debe ser muy cuidadoso y riguroso en la utilización que hace del lenguaje. Y hacer ver que lo viril (perteneciente o relativo al varón), es lo violento, hace flaco favor a la causa que pretende acabar con los estereotipos machistas.

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